Santo Cristo de las Gotas
El Santo Cristo de las Gotas, conocido también con los nombres de Cristo de San Gil -por ser esta su ubicación desde 1836-, o el Cristo de Burgos, es un crucificado gótico datable entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV, que fue comprado por la orden trinitaria de la ciudad de Burgos.
Se suele vincular con los modelos de crucificado gótico italianos, aunque con algunos puntos en común con los de origen en alemán. Llama la atención por su gran tamaño y, sobre todo, por las llagas de la Pasión, repartidas por el conjunto del cuerpo, que recuerdan al aviso de Isaías (53, 5): <
Antes de su abandono del convento trinitario, destacaba por la gran devoción suscitada desde el milagro de las Santas Gotas, de finales del siglo XIV. Desde el siglo XVI se documenta una cofradía, que procesionaba esta imagen, así como también el culto de personajes importantes como diversos reyes o el duque de Lerma, quien fue obsequiado a su visita del convento con una reliquia de las gotas del Cristo.
A comienzos del siglo XIX, la administración regia de Carlos IV le otorgó el sobrenombre de Cristo de Burgos, como también lo era su homólogo agustino, hoy en la Catedral.
Fecha: siglo XIV
Estilo: Gótico
Autores: desconocido
Curiosidad: El Santo Cristo de las Gotas se veneraba originalmente en el Convento de la Santísima Trinidad, más en concreto en la Capilla de la Magdalena, pero en 1592 se trasladó a la Capilla de Montserrat (actual Sala Capitular de Ars Venerables). En 1809 con motivo de la Guerra de la Independencia, se trasladó su imagen a la iglesia de San Gil para su seguridad, al menos, hasta 1822, ya que pocos años después ya consta que vuelve a ubicarse en el convento de los trinitarios por poco tiempo. En 1835 con la Desamortización de Mendizábal se efectúa el traslado definitivo a la Capilla de la Cruz del siglo XVI de la iglesia de San Gil.
Capilla del Santo Cristo. Iglesia de San Gil
Milagros del Cristo de las Gotas. Capilla del Cristo. Iglesia de San Gil







